Lola Herrera de nuevo con Cinco Horas con Mario

 Lola Herrera de nuevo con Cinco Horas con Mario

“A Lola Herrera la haría eterna para que siempre representara esta obra”. Hasta Miguel Delibes cayó rendido a los pies de esta dama de la escena. Tanto es así que más de una vez dijo que ya no podía imaginar a Carmen Sotillo sin el rostro y la voz de Lola Herrera. La vallisoletana, colosal como siempre, llena de matices, cálida, intensa, puro teatro, pura vida, vuelve a velar, cinco horas más, 40 años ya, a Mario.»

¿Imaginó aquel 26 de noviembre de 1979 a punto de estrenar en el Teatro Marquina que casi 40 años después seguiría siendo Carmen Sotillo?

No, no imaginaba nada. Lo hicimos por-que nos gustaba y nos apasionaba, pero la verdad es que fue contra viento y marea. Nadie nos animaba en el proyecto y era una época en que los monólogos de los grandes autores no tenían ninguna aceptación. Lo hicimos sin ninguna pretensión, más que la de darnos el gustazo de hacerlo y jamás pu-de imaginar, ninguno de los que estábamos en el equipo, que fuera un suceso teatral.

Siendo una lectora empedernida, habría leído la novela. ¿Qué pensó cuando le ofrecieron el guion?

Sí, la había leído. Cuando leí el guion pensé que lo tenía que hacer. No sabía cómo se podía hacer, porque me apasionaba al mismo tiempo que me producía una especie de rechazo esa Carmen. Pensé que era algo que había que hacer porque retrataba muy bien todo lo que pasaba en ese momento y de dónde veníamos las mujeres y los resulta-dos de por qué había ‘Cármenes Sotillos’.

¿Carmen y Lola se parecen poco?

Carmen Sotillo es el producto de una España determinada, de una época, la sociedad en la que creció, el núcleo familiar… Y ese producto estaba lejos de mi núcleo. Yo, aunque me crié en la misma sociedad, todo de-pende de dónde naces, quién te educa, tuve la suerte de aterrizar en una familia obrera, pero sabiendo lo que querían y con lo que no estaban de acuerdo, y eso te da otras alas para volar, aunque no te dé derechos porque no existían para nosotras. Yo tenía una base importante, mi familia, que Carmen no tuvo.

¿Qué le da el escenario?

El escenario me da todo (risas). Mucha energía. Es una renovación todos los días. Cuando trabajas con las tripas, es un disfrute, un desgaste y una renovación.

Teatro Olympia. Del 1 al 18 de octubre de 2020. 

Redacción EnclaveVLC

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