Hace ya dos años señor Ribó

 Hace ya dos años señor Ribó

El pasado 24 de mayo hizo dos años Sr. Ribó, mi progenitor cayó gravemente enfermo y, a prescripción del médico de urgencias lo trasladamos al Hospital Clínico de Valencia.

El anterior 25 de mayo Sr. Ribó, hizo dos años de un momento tristísimo en mi vida, pues, tras una exhaustiva revisión médica los facultativos del centro prescribieron su ingreso en la UCI del mismo, haciéndonos saber algo muy triste, la situación era muy grave. Mi padre adolecía de varios males, la cirugía no era posibilidad viable, solo quedaba esperar y rezar fervientemente por un milagro que repercutiera en el bienestar del paciente. Los médicos fueron muy claros.

Toda la familia acogimos las malas noticias envueltos en pena, rabia, desasosiego, tristeza, sufrimiento…. ¡El desconsuelo fué devastador! Mis hermanas y yo somos madres, lo cual provocó un continuo ir y venir al hospital pues las obligaciones por el bienestar de nuestros vástagos debían estar cumplidas para al terminarlas volar al lado de nuestra madre y poder pasar con ella el trago más duro. ¡La pérdida del papá! Mis consanguíneas viven en la avenida Vicente Blasco Ibáñez, relativamente cerca del Hospital Clínico de Valencia, las separan escasamente diez minutos de camino, pero yo vivo en la calle Islas Canarias. Esto último implica la necesidad de transporte para acercarse allí.

El último 26 de mayo hizo dos años Sr Ribó, era sábado. Al llegar a casa a mediodía tras poder pasar unos minutos con mi padre expliqué a mi marido de la mala situación e, intentando acompañarme en mi pena, consolarme, estar al lado de quien es su familia por amor y poder despedirse de su suegro me dijo sin dudarlo:

Alicia, cojo el coche y nos acercamos los dos. Yo también quiero decirle adiós.

Mi marido arrancó el vehículo y en menos de diez minutos habíamos alcanzado la rotonda de Blasco Ibáñez con la Avenida de Aragón, a fin de alcanzar la primera de estas avenidas para llegar al Hospital. ¡Misión imposible! Los agentes de la policía local habían cortado el acceso y pese a dejar muy claro nuestra intención de llegar al centro Clínico no nos permitieron acceder al mismo. ¡Cuál es el motivo?

En ese momento no nos contestaron, aunque luego por los medios de comunicación pudimos saber la respuesta a la pregunta:

¡Un certamen de bandas de música, celebrado en el Campo del Mestalla!

Tras ese primer intento mi esposo se desvió hacia la Alameda a fin de intentar acceder por la Calle Dr. Moliner ¡Tampoco fue posible! Otro coche de la policía Local cortaba el paso. Las Bandas accedían al estadio hasta por ocho puntos diferentes.

Ya a la desesperada, pues el desasosiego nos comía, cruzamos el Puente de Aragón intentando llegar al Paseo de la Ciudadela para a posteriori, cruzar por el puente de la Exposición… ¡De nuevo la Policía Local impidiendo el acceso! ¡No sirvieron de nada nuestras súplicas respecto a nuestra intención de llegar al Hospital Clínico de Valencia! Ni siquiera alegando una gran indisposición por mi parte (lo cual tampoco era mentira por el estrés que me estaba provocando esta situación, ya que adolezco de problemas de salud crónicos) se nos facilitó el paso. Ante esta situación no quedaba otra opción, y tristemente iniciamos el recorrido de vuelta a casa.

¡La hora de visitas en la UCI, había terminado!

¡Tras hora y media de atascos no llegué a ver vivo a mi padre!

Hace ya dos años Sr Ribó y, a día de hoy sigue destrozando el tráfico en nuestra preciosa ciudad. La Plaza del Ayuntamiento parece la plaza Roja, se está gastando alegremente el dinero tan duramente ganado por los valencianos en fastidiar a los ciudadanos de esta bonita tierra. ¡Y el escándalo de la EMT! ¿Cómo puede haber ocurrido una cosa así, sin existir la más mínima fiscalización de los pagos por los políticos responsables? ¿Y ahora hay que gastar un dineral en la contratación de nuevos abogados para la reclamación de las cantidades desaparecidas?

Y continúa llenando Valencia de bicicletas (no tengo nada en contra de las mismas, pero debería regularse su uso adecuadamente, no imponerlo) subvencionando entidades catalanistas a diestro y siniestro y manteniendo la ciudad en un estado de limpieza que deja bastante a desear pues el parque ubicado junto a mi domicilio es una dehesa para las ratas.

¡Hace ya dos años Sr. Ribó! ¡No pude llegar a ver a mi padre con vida exclusivamente por su culpa y no se lo perdonaré jamás! ¡Nunca jamás!

Alicia Giner Casino.

 

Redacción EnclaveVLC

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