El cardenal Juan Bautista Benlloch y Vivó

 El cardenal Juan Bautista Benlloch y Vivó
Encontrarse con un trabajo que sirve para presentar un libro que verá la luz muy pronto, es un gran honor, sobre todo por tratarse de la figura de un cardenal con todo el sabor valenciano que podamos imaginar. Con profundas raíces en la huerta valenciana, es además un referente para su tiempo: viajero infatigable, misionero en tierras latino-americanas, erudito, culto, gran amante de la música y sobre todo, podemos decir sin temor a equivocarnos: un valenciano de «soca i arrell». Enamorado de la Patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados -a la que le dedica una sentida oración que todos conocemos- hizo gala de su tierra por allá dónde pasaba. Su sobrina tataranieta, Alicia Giner Casino, nos lo presenta, en éste artículo, lleno de «amor, veneración y respeto admirativo» por la figura del cardenal Juan Bautista Benlloch y Vivó: un valenciano para el mundo. Disfrutenlo. 

En mis continuos paseos históricos, Camí de l`Horta, vuelvo a adentrarme en ese vergel de flores ligado a mi historia, el Huerto de Vivó, para encontrarme con el Cardenal Juán Bautista Benlloch y Vivó, tío tatarabuelo mío. El Cardenal Benlloch nació en Valencia, el 29 de diciembre de 1864, estudió en el seminario sito en la calle Trinitarios (con el paso de los años impartió allí materias de humanidades) doctorándose en teología y Derecho Canónico.

Su ejercicio pastoral comienza en la Real Parroquia de Los Santos Juanes, situada frente al Mercado Central, un monumento histórico valenciano, pues pese a ser de origen gótico precisó de reformas en más de una ocasión por haber sufrido incendios y acabó adquiriendo cierta fisonomía barroca.

En 1899 fué destinado al Seminario de Segovia, donde también ejerció el cargo de Chantre (encargado del coro), desempeñó el cargo de Vicario General y posteriormente fué nombrado Capitular de La Catedral de Segovia.
En 1902 fué designado Obispo de  La Sede Ilerdense de Solsona para en 1906, ser trasladado a La Sede de La Seo D`Urgell lo cual conlleva ser Co-príncipe de Andorra. Durante su estancia en el principado es autor de poemas como «El Gran Carlomagno», letra del Himno Nacional de Andorra: «El gran Carlomagno, mi padre, me liberó de los árabes. Y del cielo la vida me dió de Meritxell, La Gran Madre. Princesa nací y heredera, entre dos naciones, neutral. Soy la única hija que queda del Imperio Carolingio. Creyente y libre once siglos; creyente y libre quiero ser. ¡Sean los fueros mis tutores y mis Príncipes defensores! ¡Y mis príncipes defensores!
En enero de 1917, Su Santidad Benedicto XV lo nombra Arzobispo de La Diócesis de Burgos, fué ascendido al Cardenalato el 7 de marzo de 1921, recibiendo los atributos correspondientes al cargo, en la capilla del Palacio Real.
En 1922 tras el fallecimiento de Benedicto XV, interviene en  el Cónclave Cardenalicio del cual sale elegido Papa Pío XI. A finales de 1923 realizó una visita diplomática, en nombre de Alfonso XIII por varios países sudamericanos, volviendo a España a principios de 1924, tras demostrar tacto, cortesía y amor a Cristo a muchos kilómetros de su tierra.
En febrero de 1926, en un breve viaje a Madrid recae y empeora de la enfermedad crónica que padecía, la cual le provoca un coma diabético y la Virgen de los Desamparados lo acoge entre sus brazos  el 14 de febrero de 1926, a los 61 años. El sepelio se celebró muy solemnemente en la Catedral de Burgos. Toda España y algunos países americanos acompañaron en su dolor, a la Iglesia española y a nuestra familia. La pérdida sufrida era muy grande, fué un hombre trabajador y preparado para expandir la palabra de Cristo y amor a La Santísima Trinidad.
En mayo de 1931, siguiendo sus últimas voluntades, sus restos fueron trasladados a la España de las flores, esta Valencia de nuestros amores. El Cardenal Benlloch, acompañado del pueblo valenciano y las autoridades del momento, fué enterrado a los pies de su querida Virgen de los Desamparados.
El Cardenal Benlloch es autor de una oración a su amada advocación de la Virgen, reluciente en la fachada de la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados: «Mare de Deu dels Desamparats, que mai mos desampareu, ni en la vida ni en la mort, ni en lo tribunal de Deu». AMÉN
El Cardenal Juán Bautista Benlloch y Vivó ¡Un valenciano al mundo! Eminencia, es muy fácil cantarle mi letra y un orgullo que su sangre corra por mis venas.
Alicia Giner Casino
Sobrina tataranieta del Cardenal Juán Bautista Benlloch y Vivó

 

Redacción EnclaveVLC

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